El problema es que Ibarretxe ha demostrado ya que es un miserable. De varias y todas tristes maneras. La más importante su fracaso en el test de la tortura a las vascas y los vascos.
"La finalidad del tormento no es solamente el obligar a hablar, a traicionar; es necesario que la víctima se designe a sí misma, por sus gritos, por su sumisión, como una bestia humana. A los ojos de todos y a sus propios ojos. Es preciso que su traición la destruya y la borre para siempre. A aquel que cede al tormento, no se ha querido solamente obligarlo a hablar; se le ha impuesto para siempre un estatuto: el de subhombre"
Esa caracterización de la tortura, escrita por Jean-Paul Sartre en su prefacio del célebre libro La tortura en el que Henri Alleg denunció en 1957 la sufrida por él a manos del Ejército francés en Argelia, señala certeramente lo que convierte a la tortura en la suprema injuria que puede hacerse a un ser humano. Peor que la muerte. Porque la muerte persigue convertir a un ser humano vivo en un ser humano muerto. Pero la tortura persigue convertir a un ser humano vivo en un ser subhumano vivo. Ataca al núcleo de lo que hace a alguien ser humano: su dignidad, su autoestima, su misma condición de persona.
Por eso el de la tortura es el test decisivo. La actitud, la postura, el comportamiento de alguien frente al hecho atroz de la tortura separa definitivamente a las personas dignas de tal nombre de los miserables, de los canallas.
Ibarretxe ha suspendido ese test. Es un miserable sobre todo porque lo ha suspendido aunque también por otras razones. Ibarretxe ha convivido durante su anterior mandato como lehendakari con la evidencia de que vascas y vascos estaban siendo torturados por los españoles. Véanse unos pocos datos en nuestra web.
Y no ha alzado la voz para defender, como era su inexcusable deber, a esos torturados.
Peor aún, todavía infinitamente peor: Ibarretxe es un torturador. No tortura con las manos que tiene al final de sus brazos. Pero lo hace con otras manos que tiene. Las de la Ertzaintza que obedecen sus órdenes como Lehendakari de la Comunidad Autónoma Vasca.
Las manos de la Ertzaintza no pueden actuar en contra de sus órdenes ni sin su consentimiento. Y si actúan en contra de sus órdenes y torturan, como lo hacen, y no son investigadas ni reprimidas (como no lo han sido) entonces están torturando con su consentimiento, al menos tácito e igualmente culpable.
En breve publicaremos en la web de la RED VASCA ROJA el informe de T.A.T. Torturaren Aurkako Taldea sobre las torturas a las vascas y vascos durante el año 2000. Incluye 76 testimonios de los que 32 son de personas detenidas por la Ertzaintza.
7.5. Ibarretxe y el test del Sumario 18/98. O el POGROMO de Garzón que Ibarretxe ignora